viernes, 8 de noviembre de 2013

Hablemos del Producto Insigne de 4Life

Transfer Factor


En el 1988, David Lisonbee hizo un descubrimiento que cambió la manera en que pensamos acerca de la salud. Él descubrió que los sistemas inmunitarios saludables tienen algo en común. Este elemento común sorprendentemente no es una vitamina o un mineral ni un ácido graso o ninguna otra sustancia nutricional. El elemento común entre los sistemas inmunitarios saludables y fuertes es una dosis diaria de Transfer Factor.

Si no has oído hablar antes de Transfer Factor, no estás solo.

Y ésta es la razón...
Al investigar una referencia a una patente poco conocida, David Lisonbee se dio cuenta que los expertos nutricionales e investigadores científicos habían estado buscando un respaldo para el sistema inmunitario en el lugar equivocado. Aunque estos expertos estaban escudriñando el mundo por fuentes nutricionales exóticos para respaldar la función inmunitaria, la nutrición solo era parte de lo que el sistema inmunitario necesitaba. Para un funcionamiento óptimo, el sistema inmunitario necesitaba información de una manera desesperada y la información se encontraba escondida en una pequeña molécula con el nombre interesante del factor de transferencia.

Las moléculas de los factores de transferencia se encuentran en el sistema inmunitario de cada criatura viviente. Estas moléculas son la manera natural de pasar la información inmunitaria de la madre a su infante y se pasan por medio de la primera leche materna (por ejemplo, el calostro de la vaca). Además las nuevas células inmunitarias regeneradas necesitan ser educadas inmediatamente y los factores de transferencia continúan sirviendo como educadores del sistema inmunitario de por vida.

Los factores de transferencia se descubrieron por primera vez en el año 1949 por el Dr. Sherwood Lawrence, ex - inmunólogo principal de la universidad de Nueva York (NYV), pero su descubrimiento estuvo muy adelantado a su tiempo y fue a parar en un estante de una biblioteca. Los co-fundadores innovadores, David y Bianca Lisonbee sacaron la única licencia de la patente existente del factor de transferencia en ese tiempo, asegurándose de que T.F. tuviera exclusividad y los derechos para extraer los factores de transferencia.


Los Factores de Transferencia son la inteligencia del sistema Inmunológico de los seres vivos

Los factores son vitales en el desarrollo de estrategias del sistema inmunológico. Los factores de transferencia almacenan fotografías químicas de virus, bacterias, hongos y parásitos. Son completamente naturales y no son vitaminas, no son minerales, no son hierbas. Son elementos inmunológicos vitales que nos llegan directamente de la madre naturaleza.

Cuando una madre amamanta a su hijo, le transfiere su inmunidad al bebé toda la información que su sistema inmunológico ha obtenido a lo largo de su vida. Este proceso comienza con la primera leche, denominada calostro. La más valiosa de las "armas inmunológicas" que contiene el calostro son los factores de transferencia. Los científicos han identificado los factores de transferencia como una parte vital de la habilidad de nuestro sistema inmunológico para enfrentarse con amenazas externas. Los factores de transferencia tienen tres funciones principales:

* Reconocer


* Responder

* Recordar

Los factores de transferencia educan nuestro sistema inmunológico acerca de los gérmenes antes que ellos invadan el cuerpo, proveyéndonos de una ventaja sobre los invasores.

Los científicos han descubierto que ciertos animales (mamíferos) presentan una correlación exacta con los factores de transferencia humanos. Los animales que viven de alguna forma "salvaje" están más expuestos a una amplia variedad de gérmenes y tienen un sistema inmunológico más poderoso y efectivo.
Los investigadores han encontrado un medio para extraer estos factores de transferencia del calostro en la primer leche, que sirven para fortalecer el sistema inmune de los animales recién nacidos. Generalmente, los animales recién nacidos que no reciben "los factores de transferencia" de la madre mueren muy pronto después de nacer. Cuando consumimos estos factores de transferencia, recibimos el conocimiento del poderoso sistema inmunológico de los animales. Nosotros recibimos sus inductores que permiten a nuestro sistema inmunológico generar una respuesta poderosa para el cáncer y los invasores. (no confunda el transfer factor con la píldora de calostro. Un análisis de laboratorio independiente ha encontrado que el factor de transferencia en el calostro no es Bioactivo).

La verdadera ayuda que necesita nuestro organismo

Los factores de transferencia, una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza para transferir y garantizar una buena salud, han ocupado un lugar en la vanguardia de la ciencia nutricional. En términos simples, los factores de transferencia son moléculas diminutas que transfieren información de inmunidad de una entidad a otra, como entre una madre y su niño cuando lo amamanta.
Con un respaldo que supera a cualquier vitamina, mineral o hierba conocida actualmente, los factores de transferencia informan a las células inmunitarias inocentes sobre un peligro posible p real del organismo junto con un plan de acción. Si bien la función más notable de estas moléculas inteligentes es acelerar la fase de reconocimiento de una infección para que la duración de la enfermedad sea mucho más corta, los factores de transferencia también tienen la capacidad de suprimir un sistema inmunitario hiperactivo. Promueven y equilibran el sistema según sea necesario.


¿Qué son los factores de transferencia?

Los factores de transferencia no son vitaminas, ni hormonas, ni fármacos. Son moléculas mensajeras que contienen información inmunológica. Almacenan y transportan información del sistema inmunológico de un individuo a otro.
¿Cómo se descubrieron los factores de transferencia?

En 1949 Sherwood Lawrence estaba trabajando en el problema de la tuberculosis. Trataba de descubrir si algún componente de la sangre podría llevar una sensibilidad tubercular de un donante expuesto y recuperado a un receptor inconsciente. Se podía usar transfusiones sanguíneas enteras, pero solo entre personas con el mismo tipo de sangre. Lawrence primero separó las células inmunológicas sanguíneas, los linfocitos o glóbulos blancos, de la sangre. Luego separó el contenido de los glóbulos en fracciones de varios tamaños. Lo que descubrió fue que una fracción de pequeñas moléculas era capaz de transferir la sensibilidad de tuberculina a un receptor inconsciente. Esto es lo que el doctor Lawrence llamó factores de transferencia.
¿Es la sangre la única fuente de factores de transferencia?

Originalmente lo era. Sin embargo, a mediados de los ochenta dos investigadores desarrollaron la idea de que los factores de transferencia podrían estar presentes en el calostro. A la confirmación de este descubrimiento se le otorgó una patente en 1989. El calostro es ahora la mejor fuente de factores de transferencia.
¿Qué es el calostro?

Es la primera leche que una madre produce inmediatamente después de dar a luz. Una persona necesitaría consumir aproximadamente 45 gramos de calostro para obtener la actividad de factores de transferencia que podría obtener en sólo una dosis de mantenimiento diario de factores de transferencia.
¿Qué motivó a los científicos a buscar los factores de transferencia en el calostro?

Quienes han trabajado con ganado saben que si a un becerro no se le permite amamantarse de su madre, con mayor frecuencia muere dentro de un corto tiempo. Los becerros mueren aunque haya abundancia de comida. En estos casos la muerte es causada por infecciones ocasionadas por los organismos más comunes. Cualquiera que sea la razón, el sistema inmunológico de estos becerros no estaba funcionando. Esto sugiere que existe cierto tipo de información inmunológica que está siendo transferida de la madre a su infante. Entonces la cuestión lógica es: ¿Son los factores de transferencia? ¡Y la respusta es un SI rotundo!

Los factores de transferencia se aislan del calostro. ¿Qué ocurre con las alergias a la leche y la intolerancia a la lactosa?

Las alergias a la leche son causadas por las proteínas lácteas grandes, principalmente la caseína y, en un grado menor, por las inmunoglobulinas. Estas proteínas se extraen de los factores de transferencia.

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